descarga_(1).jpg
Retrato de Manuelita Sáenz, por José María Epinosa. Acuarela sobre marfil, alrededor de 1828


NACIMIENTO
Manuela Sáenz Aizpuru también conocida como Manuelita Sáenz, nació en Quito el 27 de Diciembre de 1797; sus padres fueron el Español Simón Sáenz Vergara y la Ecuatoriana María Juaquina Aizpuru. Su madre murió el día de su nacimiento.


images.jpg
FORMACIÓN ACADÉMICA
Al tener 2 años Manuelita fue entregada al Convento de Monjas Conceptas (Real Monasterio de la Limpia e Inmaculada Concepción);en el que paso sus primeros años de vida bajo la tutela de su supervisora sor Buenaventura.
Luego de haber completado su formación en el Convento de Monjas Conceptas, pasó al Monasterio de Santa Catalina de Siena en Quito; donde aprendió a leer, escribir, rezar, bordar, elaborar dulces y a comunicarse en Ingles y Francés, habilidades y labores que fueron por lasque se mantendría en sus años de exilio.
A los 17 años huyó del convento, debido a que fue seducida y luego abandonada por Fausto D' Elhuyar, oficial del Ejercito Real.
LEGADO HISTÓRICO
En Diciembre de 1816, Manuela a la edad de 19 años, conoció en Quito a James Thorne, educado medico inglés, veintiséis años mayor que ella, y Simón Sáenz, su padre, por razones de conveniencia, pactó su boda para julio de 1817. La boda se celebró en Lima, entonces capital del Virreinato del Perú. Al entrar al Virreinato involucró de lleno en actividades políticas, en una evidente atmósfera de descontento con las autoridades españolas, en la cual las mujeres ejercían una gran influencia en los círculos virreinales para conseguir empleos a sus padres, esposos e hijos, por lo que estaban informadas de los acontecimientos en el virreinato, siendo esta una de las razones que explican la decidida participación femenina en los movimientos revolucionarios, apoyando la causa de Bolívar por liberar la Nueva Granada y de San Martín por independizar el Perú. En este ambiente, Manuela contribuyó decididamente en el cambio del Batallón Numancia, del cual formaba parte su hermano José María, hacia las filas patriotas.
Por sus actividades pro independentista, San Martin, luego de haber tomado Lima con sus milicianos y proclamado su independencia el 28 de Julio de 1821, le concedió a manuela el título de Caballeresa de la Orden El Sol del Perú.
images_(1).jpgDurante la entrada triunfal de Simón Bolívar a Quito, el 16 de Junio d 1822, Manuela Sáenz de Thorne lo ve por primera vez, en un evento narrado por ella en su diario de Quito: "Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tomé la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en le pecho de S.E. me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S.E se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano". Manuela Sáenz
En un encuentro posterior, en le baile de bienvenida al Libertador, él la manifiesta: "Señora si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España". Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en amantes compañeros de lucha durante ocho años, hasta la muerte de éste en 1830.
Durante los primeros meses de 1825, hasta Abril, y luego cuando Bolívar regresa del Alto Perú (Bolivia) a partir de Febrero de 1826, reside con él en el palacio de la Magdalena, cerca de Lima. Cuando Bolívar sale del Perú en Septiembre de 1826, Manuela permanece en Lima, donde persiste en la defensa del ideario boliviano después de la reacción contra el Libertador en Enero de 1827, por lo que es apresada por los adversarios de Bolívar y enviada al destierro en 1827, dirigiéndose a Quito y luego a Bogotá, donde se establece en 1828. Al enterarse Bolívar de la situación de Manuelita, la llama a su lado y viven en la residencia que hoy es llamada Quinta de Bolívar. Para este tiempo se manifiestan las intrigas contrala autoridad de Bolívar, que llevan a Pedro Carrujo entre otros, el 25 de Septiembre de 1828, a intentar asesinarlo, conspiración fallida gracias a la rapidez con que Manuela hizo huir a Bolívar por una ventana del Palacio de Gobierno; es a partir de este acontecimiento que se le llama Libertadora del Libertador, calificativo que le dio el propio Bolívar.
2814908.jpg
Manuela Sáenz


Thorne en varias ocasiones pidió a Manuela que volviera a su lado. La respuesta de Manuela fue contundente: seguiría con Bolívar y daba por finalizado su matrimonio con el inglés. En alguna ocasión consultada sobre el rompimiento con su marido, Manuelita expresó que no podía amar a un hombre que reía sin reír, que respiraba pero no vivía y que le generaba las más agrarias repulsiones. Este comportamiento indecente para una mujer de la época marcó un antecedente de auto determinismo en la mujer en la época donde eran reprimidas por una sociedad que las anulaba completamente.
Bolívar falleció en Diciembre en la ciudad de Santa Marta producto de la tuberculosis, sumiendo a Manuela en la desesperación. En 1834, el gobierno de Francisco de Paula Santander destierra a Manuelita de Colombia y ella parte hacia el exilio en la isla de Jamaica. Regresa a Ecuador en 1835, pero no alcanza a llegar a Quito; cuando se encontraba en Guaranda, su pasaporte fue renovado por el presidente Vicente Roca fuerte, por lo que decidió instalarse en le pueblo de Paita, al norte del Perú. Allí fue visitada por varios ilustres personajes, como el patriota italiano Giuseppe Garibaldi, el escritor peruano Ricardo Palma (que se basó en sus relatos para redactar parte de sus tradiciones peruanas) y el venezolano Simón Rodríguez. Durante los siguientes 25 años se dedicó a la venta de tabaco, además de traducir y escribir cartas a los Estados Unidos de parte de los balleneros que pasaban por la zona, de hacer bordados y dulces por encargo.
bolivar-fidelvasquez.jpg
manuela-saenz2.jpgDECESO
Manuelita falleció el 23 de Noviembre de 156, a los 59 años de edad, durante una epidemia de difteria que azotaba región. Su cadáver fue incinerado y todas sus posesiones, para evitar en contagio, incluidas una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia. Manuelita entrego a O'Leary gran parte de documentos para elaborar la voluminosa biografía sobre Bolívar, de quien Manuela dijo "Vivo adré a Bolívar, muerto lo venero". En agosto de 1988, fue localizado el lugar donde se encontraban los restos de Manuela Sáenz en el cementerio de aquella población. La identificación fue posible gracias a que se encontró la replica de la cruz que siempre portaba la cual la identificaba como la compañera del Libertador.